6 de abril de 2005

MAX ERNST

El Metropolitan de Nueva York inaugura la primera retrospectiva organizada en EEUU en los últimos treinta años de Max Ernst, cofundador del movimiento dadá y del surrealismo.
La exposición reunirá unas 175 obras que recorren el desarrollo estilístico, técnico y temático del artista, desde su primera aproximación al cubismo/expresionista hasta sus novelas-collages y pinturas realizadas con técnicas innovadoras.

Fue el trabajo de Giorgio de Chirico el detonante del nuevo rumbo que tomaría la obra de Ernst en la década de los años 20, que se manifestó en "collages" y en las que hoy estilísticamente se consideran primeras pinturas surrealistas.

Entre éstas pinturas "protosurrealistas" destacan "Elefante Celebes" y "Ubu Imperator", que, muy al estilo de De Chirico, presentan asociaciones ilógicas de partes y elementos en paisajes solitarios de perspectivas confusas y bañados de duras sombras.

Poco después de realizar estos trabajos, Ernst comenzó a experimentar con la técnica semiautomática del "frottage", que consiste en frotar grafito o pastel sobre papeles colocados encima de superficies de rica textura, a fin de "grabar" sus diseños. Ernst aplicaría luego ésta técnica a la pintura, un proceso que acuñó como "grattage" y que utilizaría para representar bosques, conchas marinas, flores y pájaros.

El artista adoptaría posteriormente la técnica "decalcomanía", que se logra al aplicar una capa de pintura sobre el lienzo y luego un trozo de papel o vidrio encima que, al ser presionado y levantado, deja patrones y manchas de formas orgánicas.

En sus pinturas solía representar bosques, ciudades en ruinas y materia orgánica en descomposición, así como mujeres cubiertas de plumas o con cabeza de pájaro, bestias y seres deformes, temas alejados de la realidad política de ese momento.

En los años 40, Ernst se mudó a Arizona con su cuarta esposa, la pintora estadounidense Dorothea Tanning, donde pintaría escenas que reflejan los saturados colores del paisaje desértico y donde se aproximaría, tangencialmente, a la abstracción.

Ernst regresó a París en 1953, y murió allí el 1 de abril de 1976, la noche antes de cumplir 85 años.


Los cormoranes, 1920.