15 de octubre de 2004

BSO

Quien entra estos días en la Sala de Turbinas de la Tate Modern se encuentra con el montaje "Raw materials" (Materias primas) creado por el artista Bruce Nauman.

Según se avanza por la sala se va escuchando un "collage" de voces que recitan textos distintos, algunos gritados, otros susurrados y siempre repetitivos; son 21 bandas sonoras ejecutadas en el transcurso de los últimos treinta años.

Es una "obra abierta", que sugerirá a cada persona cosas distintas, en la que se nota la influencia de la música aleatoria y minimalista de un John Cage o de un Philip Glass, al mismo tiempo que la visión del mundo entre obsesiva y desesperada del escritor Samuel Beckett.

Si uno se acerca a cualquiera de los altavoces, puede escuchar de manera distinta los sonidos, pero cuando se aleja y se sitúa en el centro de la sala le llega una especie de griterío angustioso y confuso. Es algo parecido a lo que podemos escuchar en el ejemplo que encontramos en la web.