3 de agosto de 2004

LA FLOR Y EL SAUCE

En la Galería Pelayo47 de Madrid se exponen hasta finales de septiembre una serie de fotografías que siguen el estilo que el fotógrafo italiano Felice Beato inició en su estudio de Yokohama.
Felice Beato (1825-1908), un veneciano nacionalizado británico, documentó con sus fotografías la guerra de Crimea (1855), la revuelta de los Cipayos en la India (1857) en lo que serían las primeras imágenes de cadáveres de guerra.
También cubrió la Segunda Guerra del Opio entre China y Francia-Gran Bretaña (1856-1860), allí fue donde conoció a Charles Wirgman un ilustrador que era corresponsal del "Illustrated London News".

Alentado por Wirgman, se instaló en Yokohama en 1862 donde abrió un estudio fotográfico, el Yokohama Foreign Settlement, en el que se dedicó a un tipo de fotografía de corte antropológico y costumbrista.
La temática y puesta en escena de sus fotografías recuerdan a las de las estampas ukiyo-e con las que Beato estaba familiarizado. Buscando la representación de los estereotipos presentes en la sociedad nipona, Felice Beato hace protagonistas a geishas, actores del teatro kabuki, comerciantes y artesanos, pero siempre dejando patente la individualidad y psicología del personaje retratado.

La gran popularidad que adquirieron estas imágenes coloreadas, tanto entre los extranjeros que las adquirían como souvenir de sus viajes, como entre los nativos que reconocen en ellas una nueva visión de su "mundo flotante", llevó a Beato a contratar a numerosos artistas japoneses del ukiyo-e para colorear sus fotografías, llegando a establecer en su estudio auténticas cadenas de producción para hacer frente a la creciente demanda de estas imágenes.