19 de mayo de 2004

ARTE Y VIOLENCIA

Más de 30 artistas de todo el mundo reflexionan en la muestra "Laocoonte devorado. Arte y violencia política", una coproducción de ARTIUM, el Centro José Guerrero de Granada y la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, que se podrá visitar en Vitoria desde el 6 de mayo hasta el 3 de octubre.

Bill Viola, Marina Abramovic, Krysztof Wodiczko, William Kentridge, Leon Golub, Annika Larsson, Francesc Torres, Txomin Badiola o Esther Ferrer son algunos de los creadores que aportan su aproximación al tema en una exposición que habla de la violencia política en un sentido global.
La exposición mostrará, por primera vez en varios años, la serie de los grabados “Los desastres de la guerra” de Goya, en paralelo con una pequeña selección con fotografías de prensa.
Según su comisario en la exposición “no se trata de que (los artistas) manifiesten su “compromiso político” militante, sino de que pongan sobre el tapete una idea, un punto de vista o una opinión, que (…) al estar expresadas con el lenguaje del arte (en cualquier clave: crítica, irónica, ambigua...) posibiliten un acercamiento diferente a los asuntos espinosos... No es cuestión de que los artistas ofrezcan respuestas que nadie tiene o de que encuentren un sentido a lo que carece de ello, sino de que, como dijo Th. W. Adorno, se consiga cambiar las preguntas..”

“Laocoonte devorado” ocupa completamente a Sala Norte de ARTIUM y una parte de la Antesala del museo, donde se tiene un primer contacto con la exposición en las instalaciones de video de Félix Gmelin (“Farbtest, de rote fahne II”), Joham Grimonprez (“Dial H-I-S-T-O-R-Y”), y Matilde ter Heijne (“Suicide bomb”) y una instalación de Valeriano López (“Libre de culpa”).
En la Sala Norte, al visitante le recibe la escultura de Robert Longo “Oil and Roses”, metáfora de todos los holocaustos, a partir de la cual se suceden fotografías de Gabriele Basilico, Santiago Sierra, y Hans Peter Feldmann, entre otros), las esculturas (Antony Gormley, Mona Hatoum o Robert Longo), por citar algunos, las instalaciones (de Esther Ferrer, o Francesc Torres), pinturas (León Golub o Simeón Sáiz Ruiz, entre otros) y los vídeos.

Entre estos últimos destacan las propuestas de Bill Viola (“Hall of Whispers”, diez proyecciones simultaneas de video con la tensión subyacente propia de la obra del artista norteamericano), Antoni Muntadas (“On traslation: el aplauso”, una reflexión universal sobre la actitud de la sociedad ante la violencia, la corrupción y la desigualdad social) o Marina Abramovic (“The Hero”, una instalación de vídeo que, con su idea del renacimiento tras la catástrofe, supone un contrapunto optimista al conjunto de la exposición).


Mona Hatoum
Over my dead body, 1998-2002