20 de octubre de 2003

CULTURA POPULAR
El Macba expone el trabajo de la artista, escritora y profesora de filosofía en Wellesley Adrian Piper en una retrospectiva con ejemplos de sus obras conceptuales de los años sesenta, la documentación de sus performances, sus instalaciones más conocidas en las que ha desmontado y analizado los estereotipos que provocan el racismo y algunos trabajos actuales

Piper resumió su trabajo explicando que ha utilizado "formas de expresión para cambiar las estructuras sociales" que combinan la alta cultura (ella es admiradora de la filosofía de Kant y discípula del artista conceptual Sol LeWitt) con la cultura popular más próxima a la gente (la música de Aretha Franklin).
Su obra analiza y plantea de forma directa temas como los estereotipos racistas, la xenofobia y la naturaleza humana, y lo hace evitando un “lenguaje artístico” elitista. Adrian Piper empezó a estudiar filosofía en los años setenta y desde entones ha ejercido como profesora universitaria. Su formación académica, junto con su temprano interés por la práctica del yoga y el vedanta, la filosofía fundamental del hinduismo, son inseparables de su trabajo artístico.

Aunque al principio Piper realizó trabajos puramente textuales, una serie de acontecimientos políticos como la invasión de Camboya, el movimiento de liberación de la mujer y las revueltas estudiantiles despertaron en ella el activismo político. Hizo acciones provocadoras a las que llamó Catalysis y que consistían por ejemplo en colgarse un cartel de Recién pintado y entrar en Macy's a comprar unas gafas de sol.
Una de sus performances más difundidas, que se propone en el Macba, se basaba en "soltarse el pelo y divertirse juntos" enseñando a los blancos a bailar los pasos del funk como si fueran negros, rompiendo así las barreras entre ambas culturas. Piper analizaba después las sensaciones de los participantes, como la vergüenza de los negros educados en la universidad.

Con sus trabajos Piper intenta crear situaciones en las que los espectadores puedan reaccionar de forma inmediata y sorprenderse de sus propios impulsos. A partir de esta idea –a la que se refiere con la expresión “presente indéxico”– ha surgido una serie de trabajos que utilizan conceptos como por ejemplo “aquí”, “ahora”, “yo”, “tú/usted”, “esto”, y que a menudo contienen elementos de provocación directa al espectador. Otro de los conceptos que subyace a lo largo de su trayectoria es el de meta-arte, con el que Piper se refiere el hecho de mostrar abiertamente la actividad, los procesos de reflexión, los procedimientos y las condiciones en la producción de cualquier tipo de arte.

Cuestiones como la forma en que el espectador percibe la obra de arte y el papel que el artista elige asumir, las posibilidades que tiene el arte comunicar con eficacia cuestiones políticas y sociales, y finalmente el modo de plantear esta confrontación de manera que no provoque simples reacciones estéticas, constituyen los objetivos centrales que Adrian Piper persigue con su obra. Lejos de cualquier tradición formalista, Piper define la obra como la reacción del espectador ante ella, y su papel como artista en tanto que “paradigma de la sociedad”. La artista refleja en su trabajo el trato que le dispensa la sociedad como sujeto concreto: mujer, afroamericana y artista. Desde esta perspectiva, la obra de arte y el sujeto artístico se integran y su trabajo no se define como arte político, sino como una actividad específicamente política.