8 de julio de 2003

PESADILLAS
Paul McCarthy utiliza mitos infantiles, como Heidi o Pinocho, para convertirlos en pesadillas que se ocultan detrás de una máscara amable o del rostro del payaso. En su versión de estas historias nos enfrentamos con lo grotesco, con un subconsciente violento, provocando un temor existencial que está en la base de las convenciones sociales y la fachada burguesa.
Hace crítica social a través de un violento panorama de disfunción y trauma.

Sus trabajos tridimensionales son extensión de las performances que lleva a cabo frente a la cámara. A sus vídeos e instalaciones incorpora artefactos y juguetes, prótesis plásticas, alimentos procesados; explora los efectos de la publicidad y el consumismo confrontando temores, obsesiones y conflictos entorno al sexo.
Lo absurdo y caótico se convierte en protagonista de su discurso; esa es la clave de la obra de McCarthy, empujarnos a las profundidades de nuestras propias pesadillas.

"Pienso que mi trabajo se ocupa del trauma, mi experiencia de trauma, el trauma/abuso físico/mental. Interpreto como un payaso, llenando y alimentando orificios, promulgando alucinaciones de cuerpo, cambios de tamaño, cambios de peso. La realidad es alimentada a la fuerza: coma esto."

Paul McCarthy




Paul McCarthy en la Tate