26 de marzo de 2003

ESTILO
Mostrar la evolución que ha experimentado la obra del escultor José María Subirachs durante cincuenta años es lo que intenta una restrospectiva que se ha inaugurado recientemente.
Treinta y cinco esculturas que permiten observar una evolución que le ha llevado por los caminos del realismo, la abstracción y el regreso a una nueva figuración de carácter simbólico. Arcilla, hormigón, bronce, hierro, madera, gres...son los materiales que utiliza un artista para quien en el arte lo fundamental es el estilo, no la materia.
Además de esculturas, la muestra exhibe fotografías (p.e. las del trabajo que desde 1987 realiza en el conjunto escultórico de la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia)y dibujos realizados por el artista, además de vídeos con imágenes de sus principales esculturas monumentales instaladas en lugares públicos de todo el mundo.

"Hubo un momento en mi carrera en que vi que tenía que hacer obras abstractas, pero enseguida note que la abstracción es un lenguaje minoritario y elitista que hacía más difícil la comunicación. El arte si no es para comunicarte con la gente no serviría de nada. Si yo intento materializar las esculturas que tengo en la cabeza es por que tengo la necesidad de establecer comunicación".

El recorrido de la muestra se inicia con piezas que apuntan a su etapa expresionista, iniciada en la década de los cincuenta, con obras como "Europa" (1953) y "Moises" (1953) reflejos de una nueva manera de trabajar las formas, las texturas y los materiales.
La abstracción está presente en una producción caracterizada por cuñas, pirámides, juegos de encajes y tensiones y los contrastes de materiales-terracota, bronce, hierro- y los contrarios, horizontal- vertical, vacío-lleno. Obras de esta época, entre otras, son "Contrapeso", "Tascó" o "Presión". De la nueva figuración como lenguaje inteligible son ejemplos piezas como "Moira", "Bodegón" o "Mental".