25 de septiembre de 2002

INNOVACIÓN
A la hora de diseñar la sede del grupo ING en Amsterdam la idea era crear "un edificio duradero y de alta calidad, física y arquitectónicamente, que proyecte apertura y accesibilidad, sinónimo de la integridad del usuario, que proyecte una actitud positiva hacia el futuro, que funcione como emblema y como hito, acorde con el medio ambiente, y que tenga armonía entre contexto-programa-composición-detalle"
El estudio de los arquitectos holandeses Roberto Meyer y Jeroen Van Schooten se encontró con varios retos marcados por ING: las nuevas oficinas deberían tener un estándar de performance de energía más bajo que el indicado por el gobierno nacional y la estructura del edificio debía tener una expectativa de vida de cien años.

El resultado: un edificio que se apoya sobre pilotes para que de esa manera los viajeros que van por la autopista puedan tener una vista del área detrás del edificio; un novedoso sistema interior de control del medio ambiente (es autosuficiente en cuanto a provisión de energía); alternancia de espacios abiertos y cerrados; áreas con vistas panorámicas, como el restaurante, el gran salón de conferencias y el auditorio, coexisten con espacios introvertidos. Atrios, loggias y jardines, ambos internos y externos, están distribuidos a través del edificio en varios niveles.