22 de agosto de 2002

¿POR QUÉ ESCRIBE? (II)
"Porque nunca estoy completamente satisfecho con lo que he escrito, y me gustaría, de una forma u otra, corregirlo, completarlo, proponer otras soluciones. Por lo tanto, nunca ha habido una "primera vez". La necesidad de escribir siempre ha sido para mí lo mismo que borrar, sustituir algo de lo escrito por algo aún por escribir. Porque leyendo a X (un X antiguo o contemporáneo) he llegado a pensar: ¡Cómo me gustaría escribir como X! Es una lástima que se encuentre completamente por encima de mis posibilidades. Entonces, intento imaginar esa empresa imposible, pienso en el libro que no escribiré jamás, pero que me gustaría poder leer, poder colocar junto a otros libros amados. Algunas palabras, algunas frases acuden ya a mi mente. Olvido enseguida a X y a cualquier otro modelo. Es en ese libro en el que pienso, ese libro que no ha sido escrito por nadie y que podría ser mi libro.
Para aprender cosas que no sé. No me refiero con esto a lo que se revela como el arte de escribir, sino a lo demás: a cualquier clase de saber práctico o específico, o bien, a ese saber más general que se llama experiencia de la vida. Lo que me incita a escribir no es el deseo de enseñar a los demás lo que creo haber aprendido, sino más bien la amplitud de mi incompetencia. Mi primer impulso ¿sería, pues, escribir para fingir que me conozco? Pero incluso para fingir, es necesario reunir informaciones, conocimientos, observaciones: debo llegar a imaginarme la lenta acumulación de una experiencia. Y solo puedo hacerlo en la página escrita, trampa donde espero capturar algunos vestigios de los conocimientos, de los saberes que, en mi vida, no he hecho más que rozar." Italo Calvino.