1 de agosto de 2002

DIBUJOS
Bajo el título Jacques Lipchitz. Dibujos, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inaugura una muestra que profundiza en la obra de este autor. Jacques Lipchitz (1891- 1973) nació en Druskieniki, Lituania. En 1909 se trasladó a París, donde asistió a clases de escultura en piedra y anatomía en la École de Beaux-Arts. Estudió también en la Académie Julian y en la Académie Colarossi en la que practicó con gran interés el dibujo, sobre el que constituyó una de las piedras angulares de su formación artística.
Su interés por la historia del arte, especialmente por el arte del antiguo Egipto, el arte griego arcaico y el gótico, ejerció una duradera influencia en su futura evolución, ampliando la formación recibida en sus iniciales estudios académicos. Conoció en 1913 a Max Jacob y a Modigliani, cuya amistad contribuyó a su relación con los círculos artísticos de la capital francesa. En 1914 viajó con Diego Rivera a Mallorca, y luego a Madrid, donde la contemplación en el Museo del Prado de las obras de Tintoretto, Goya, El Bosco y El Greco, especialmente, produjeron en él la impresión de una revelación.
A través de Diego Rivera conocería a Picasso y frecuentaría a los artistas del círculo cubista.

En 1915 inició un denso periodo creativo que se prolonga hasta finales de la década de los 20, en el que produjo sus primeras piezas en un "cubismo orgánico", caracterizadas por la frontalidad y la ausencia de figuración, por una eficaz utilización de la forma abierta y un contrapunto rítmico entre los planos limpiamente definidos y las superficies curvas, que complementa con las que él mismo denominó "figuras desmontables". En 1918 colaboró estrechamente con Juan Gris. A la par que experimenta por primera y única vez con el color, concibe el concepto de espacio negativo en escultura. En 1920 la Galerie de l'Effort Moderne organizó su primera exposición individual, en un momento en que comenzaba a poner de manifiesto cierta tendencia hacia la monumentalidad.

En 1930 presentó una gran retrospectiva en la parisina Galerie de la Renaissance, que precedió a un largo periodo de creación caracterizado por una fuerte connotación emocional, reflejada en contenidos que derivarán hacia temas y motivos de índole religiosa y mitológica, ecos de la situación política que se extendía por Europa y que le llevaron a los Estados Unidos en 1941. En este país desarrolló la faceta pública y monumental de su escultura, especialmente en la década de los 60, en la que su prestigio se vio sólidamente consolidado después de su participación en la XXVI Bienal de Venecia.

Lipchitz se mantuvo siempre al día de las tendencias formales en la expresión escultórica, tomando a veces iniciativa en la experimentación y la innovación.
Exploró hasta el fondo el simbolismo emocional de la forma escultórica y nunca persiguió la abstracción por sí misma, sino que permaneció afianzado a la gran tradición que consideraba el arte como expresión simbólica de experiencias humanas fundamentales, y de las inquietudes psicológicas más profundas que sólo pueden expresarse con el lenguaje de la metáfora.

Para Jacques Lipchitz, el dibujo se mantuvo como un elemento natural e integrado dentro del abanico de herramientas de expresión que utilizó a lo largo de toda su carrera. Como escultor, Lipchitz dibujó tanto antes como después de realizar el conjunto de su obra escultórica. Para él, el dibujo era un potencial punto de partida de la escultura, o la exploración de variaciones de temas y formas ya creadas en tres dimensiones. En sus dibujos puede apreciarse mejor su proceso de autorrealización al darse cuenta de su experiencia y luchar para integrar la idea surgida con la forma.

Esta exposición permite apreciar el estilo de su dibujo, desde los más tempranos ejemplos conservados, como algunos bosquejos de sus cuadernos de París, hasta las elaboradas litografías realizadas hacia el final de su vida -en las que trabajó en colaboración con expertos artesanos del estudio florentino "Il Bisonte".
Evidencia hasta qué punto el dibujo desempeñó un sofisticado papel en la evolución de su plástica. El estilo de su dibujo fue tan fluido y cambiante como lo fueron sus técnicas de modelado, y no menos experimental. Sería exacto decir que sus dibujos se encuentran en la vanguardia más rompedora de su curiosidad artística.