18 de marzo de 2002

QUINCE MINUTOS DE GIOTTO
Si pudiera elegir donde estar hoy a las cinco de la tarde, la Capilla Scrovegni en Padua sería una buena elección. Se producirá entonces la inauguración de la restauración de los frescos pintados por Giotto y sus colaboradores entre los años 1303 y 1305; doscientos años antes de que Miguel Angel decorara toda una pared y el techo de la Capilla Sixtina en Roma con escenas de la Creación y el Juicio Final, ya Giotto había pintado esta maravilla en el tiempo record de dos años.
Son más de un centenar de imágenes, 900 metros cuadrados de paredes y techos de la capilla decorados con el arte de Giotto; hay demasiado que disfrutar en los escasos quince minutos que dura la visita.

Sucesivas catástrofes colocaron el monumento renacentista al borde de la desaparición, pero los daños más graves llegaron con las restauraciones de los siglos XIX y principios del XX; por efecto de la sulfatación de la pintura, parte de las escenas se habían borrado, mientras la humedad amenazaba a todo el conjunto.
Ahora, y tras casi veinte años de estudio, se ha optado por una restauración "minimalista"; el proceso estuvo lleno de sorpresas relacionadas con la técnica de Giotto como por ejemplo la utilización de elementos metálicos, que reflejan la luz, empleados en detalles como las coronas de santidad.