1 de febrero de 2002

ANGLADA CAMARASA AL COMPLETO
La esperada antológica de Hermenegildo Anglada Camarasa se inauguró ayer en el Centro Cultural Mapfre Vida y será, sin ninguna duda, una de las exposiciones del año. Anglada Camarasa fue un innovador y participó en algunas de las aventuras renovadoras más arriesgadas de las dos primeras décadas del siglo XX. A él se atribuyen por ejemplo las primeras representaciones de la iluminación eléctrica en pintura, y su libre uso del color, que alcanza en ocasiones cotas de autonomía cercanas a la abstracción, fue unánimemente admirado por sus contemporáneos.

Fue discípulo de Modest Urgell, compañero de estudios del grupo de los nabis (Maurice Denis, Bonnard, Vuillard...) cuyo sentido del arabesco y de lo decorativo nunca le abandonaría; la pintura de Anglada Camara sa hunde sus raíces en el ambiente del post-impresionismo y del sintetismo para después evolucionar hacia un territorio más personal, en el que la presencia de elementos folklóricos se revela como ingrediente fundamental.
Fue precisamente esta sensibilidad hacia el refinado decorativismo del folklore popular (recogido por ejemplo en sus fastuosos mantones de Manila, o en los trajes de sus valencianas) lo que le haría sintonizar de manera especial con el grupo de artistas rusos establecido en París y lo que en parte explica que Anglada fuera uno de los pintores favoritos de Diaghilev o que el escritor Máximo Gorki solicitara visitar a puerta cerrada la sala que se dedicó a su obra en la Exposición Internacional de Roma.

Desde 1904 se instala en Montmartre, conoce a Picasso y abre una academia de pintura, a la que acuden numerosos alumnos entre los que se encuentra María Blanchard. Es uno de los fundadores de los Salones de Otoño de París y se relaciona con los artistas de la Secesión de Viena, con los que llega incluso a exponer.
En 1914 regresa a España y se establece en Pollensa, donde vive hasta su muerte, exceptuando el paréntesis del exilio francés durante la Guerra Civil y los primeros años de la posguerra. Su casa de esta localidad mallorquina se convierte en el Museo Anglada Camarasa.

En esta muestra se ha reunido una cuidada selección de 65 cuadros y más de una treintena de dibujos procedentes de museos y colecciones privadas tanto de España como del extranjero. El conjunto cuenta con 26 obras que se ven por primera vez en Madrid y otras muchas que prácticamente no se habían visto en España como "Caballo y gallo" (1904), prestada por la Galería de Arte Moderno de Venecia o "Ver luisant" (1904), de la Thielska Galleriet de Estocolmo.
A través de esta selección pueden recorrerse todas las etapas de la trayectoria de Anglada desde un punto de vista tanto temático como estilístico, empezando por el paisajismo rural de su primera juventud, continuando con sus series de gitanas y con los turbulentos nocturnos del París fin de siécle y concluyendo con los plácidos paisajes de Pollensa en su versión tanto terrestre y nacarada como submarina y brillante. Otros episodios más raros aparecen también representados; es el caso del viaje a Bretaña de 1904, el breve paso por Montserrat durante el alzamiento militar de Mallorca o las series de flores que realizó en los últimos años de su vida.