3 de diciembre de 2001

HOCKNEY, POLÉMICO
David Hockney ha querido descubrir cómo los artistas del pasado lograban representar el mundo que les rodeaba con tanta precisión y viveza. Como pintor constantemente enfrentado a problemas técnicos similares, se preguntaba cómo debían solucionarlos los grandes maestros.

Durante dos años sacrificó el tiempo empleado en su propia creación artística para tomar la senda del misterio y seguir con verdadera obsesión todos aquellos indicios que le llevaran a descubrir los secretos ocultos de los artistas antiguos. A medida que empezaban a divulgarse esas investigaciones, sus espectaculares resultados pasaron a ser noticia en los medios de comunicación, y el tema apareció en titulares de prensa y fue objeto de un debate internacional entre renombrados artistas, historiadores del arte y directores de museo.

En el libro "El conocimiento secreto" explica cómo fue desmontando una por una las pruebas visuales y científicas que le iban aportando nuevas revelaciones sobre el pasado. Aprovechando su experiencia como pintor, examina las obras más insignes de la historia del arte y revela que artistas como Caravaggio, Velázquez, Van Eyck, Holbein, Leonardo e Ingres utilizaban espejos y lentes para crear sus famosas obras maestras.
El libro reproduce cientos de pinturas y dibujos, entre los cuales aparecen las obras más conocidas y amadas de la historia del arte occidental, junto con las correspondientes descripciones entusiastas y contagiosas del autor. Sus propias fotografías y dibujos ilustran los distintos métodos que en el pasado empleaban los artistas para captar los retratos más precisos, y presenta el resultado final al que solían llegar.

"El conocimiento secreto" no trata sólo de las técnicas perdidas de los grandes maestros. También trata del presente y del futuro. Nos habla de cómo vemos, arreglamos y construimos imágenes hoy en día en una época de manipulación informática. A través de una búsqueda constante, cuestionando las ideas y la práctica heredadas, y sin dar nada por supuesto, Hockney nos abre los ojos y nos hace ser concientes de la manera en que percibimos y nos representamos el mundo.

Pero este libro ha supuesto una gran polémica en el mundo del arte, 25 eruditos discutieron recientemente las ideas de Hockney: el Instituto para las Humanidades la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York abría sesión pública para examinar las «herejías» o los «hallazgos» del pintor a quien dejó escamado la exposición de dibujos de Ingres presentada en la National Gallery de Londres en 1999.
A un pintor dotado y cotizado como Hockney le pareció sospechoso que dibujos tan extraordinarios pudieran haber sido hechos a cuerpo gentil, a ojo y sin ayuda, y empezó a experimentar: primero con una cámara clara (pequeño prisma de vidrio que proyecta difusas imágenes sobre el papel, pero que permite trazar los principales rasgos) y luego con la cámara oscura.