15 de noviembre de 2001

TIERRA DE NADIE
La exposición del momento en Londres es “Mark Wallinger. No man´s land” en la Whitechapel Art Gallery.
Mark Wallinger es uno de los nombres que están más de actualidad en el panorama británico; desde principios de los años noventa ha estado nominado para varios premios a nivel nacional y en 1999 ocupa, siendo el primer artista en hacerlo, el basamento vacio de Trafalgar Square, y también ha sido el protagonista del pabellón del Reino Unido en la última Bienal de Venecia.
Un currículum fulgurante que esconde tras sus provocativas propuestas una reflexión de la evolución de la cultura occidental.

En “Tierra de nadie” se reúnen varias de sus últimas instalaciones: una incursión en la mitología y el cristianismo, el espacio y el tiempo, que muestran un hombre que transita entre el cielo y el infierno convertidos en escenarios de la vida real. Un aeropuerto, una estación de metro y una silla eléctrica se presentan como metáforas de los anhelos espirituales de nuestra sociedad.

Las salas se transforman en extraños e inquietantes mundos en los que la apariencia y la ambigüedad trastocan los iconos de la cultura inglesa, su tema primordial durante estos últimos 15 años (Ascot y las carreras de caballos, las obras de Wilde, la imagen de Cristo, etc.).
Nada de lo que se ve, es realmente lo que parece, en un constante juego de relecturas y cuestionamiento de la percepción.
En sus propias palabras: “Gran parte de mis trabajos recientes tratan de la añoranza espiritual opuesta a la vida diaria”.

Con fuentes bíblicas, mitológicas y literarias, acompañadas de composiciones musicales clásicas, sus videos, esculturas y fotografías, innovan dentro del campo de las instalaciones, trasladando al espectador desde la oscuridad a la luz o hasta si mismo, como muestran las tres piezas claves de la muestra: Prometheus (1999) en la que uno es tanto verdugo como víctima de una ejecución; Threshold to the Kingdom (2000) vídeo a cámara lenta en el que los pasajeros de un avión traspasan, como almas que entran en el cielo, las puertas de llegadas internacionales del London City Airport y Time and relative distance in space (2001), donde la cabina telefónica que permitía al protagonista de la serie televisiva “Dr. Who” viajar a diferentes planetas y tiempos, se convierte en una caja reflectante en la que no se puede entrar, y que únicamente muestra el reflejo de la persona que se acerca, o lo que es lo mismo, ningún camino a otro lugar.

Prometheus