30 de noviembre de 2001

OSCAR DOMINGUEZ, SURREALISMO EN ESTADO PURO
Una exposición reúne en Madrid 62 obras del pintor Oscar Domínguez (1926-1957), un intento más de recuperar la versátil obra de un autor "perdido". Domínguez fue uno de los máximos representantes españoles del Surrealismo junto con Salvador Dalí y Joan Miró. Su obra, abierta a múltiples influencias, tiene conexiones directas, que van más allá de la mera imitación, con la de Pablo Picasso, Salvador Dalí y Victor Brauner.
A partir de 1929, se estableció definitivamente en París, ciudad a la que había acudido anteriormente en varias y breves estancias por negocios familiares. En 1933 es cuando realiza su primera exposición surrealista en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Al año siguiente, estableció contacto con André Breton, incorporándose al grupo de los surrealistas hasta su alejamiento en 1948, cuando Breton dejó de incluirle en las muestras del grupo; permaneció, sin embargo, siempre fiel a su amistad con el poeta Paul Éluard.

Creación suya fueron las Decalcomanías o Calcomanías, que André Breton y Paul Éluard definieron en su Dictionnaire abrégé du surréalisme (Diccionario abreviado del surrealismo) como sigue: "Decalcomanía (sin objeto preconcebido o decalcomanía del deseo) - Extended, mediante un pincel grueso, gouache negro más o menos diluido en distintos puntos de una hoja de papel satinado blanco, que recubriréis inmediatamente con otra igual, sobre la que ejerceréis una ligera presión. Levantadla deprisa (procedimiento descubierto por Óscar Domínguez en 1936)".
Ese mismo año el artista inició el proceso de realización de otras en las que se servía de plantillas y que limitaban más la interpretación libre del espectador, a las que llamó "decalcomanías automáticas de interpretación premeditada".

En su producción tuvieron también gran importancia los objetos de funcionamiento simbólico, de los que tantos realizara Dalí, y que combinaban funcionamiento mecánico y representación de los deseos eróticos reprimidos.
A mediados de los 40, tras su ruptura con el grupo de Bretón, le unió una gran amistad con Picasso, quien le influyó notablemente tanto en la temática como en el aspecto formal de sus cuadros. Ilustrador de numerosas publicaciones de la época, publicó, en 1947, su libro de versos Les deux qui se croisent (Los dos que se miran).
Convertido en el paradigma de la bohemia artística parisina, llevó una vida llena de excesos que le condujo irremediablemente al suicidio la nochevieja de 1957.