3 de octubre de 2001

RESTOS HUMANOS
El castro del Chao San Martín, en Grandas de Salime, acaba de ofrecer a la arqueología castreña un hallazgo excepcional. Se trata de los primeros restos humanos que se localizan en un yacimiento de estas características.
Las costumbres funerarias de los habitantes de los poblados indígenas (castros), anteriores a la romanización, eran hasta ahora una incógnita absoluta. Historiadores y arqueólogos han buscado con ahínco algún indicio que permitiera desarrollar una teoría fiable sobre el destino de los muertos y las ceremonias funerarias. Vano intento.
Los restos de los difuntos nunca hasta ahora habían dado muestras de existencia.

La aparición en el castro del Chao San Martín ­uno de los yacimientos castreños asturianos en los que se ha podido documentar presencia indígena varios siglos antes de la llegada romana­ de una urna funeraria (cista) con restos óseos, entre los que se aprecia claramente un cráneo humano, abre nuevas expectativas al estudio de las costumbres de los astures y de la cultura castreña.
Los fósiles están en estos momentos pendientes de datación, a la espera de los resultados de los análisis a que están siendo sometidos. Por el momento ha sido una única tumba la que se ha podido estudiar, pero no se descarta la localización en ese contexto de una necrópolis, lo que constituiría un documento de vital importancia por lo inusual del hallazgo.

El castro del Chao San Martín tuvo un período de ocupación que pudo extenderse entre el siglo VIII antes de nuestra era y el siglo II. En este espacio de tiempo la ocupación no fue continua, pero se ha logrado demostrar que fue abandonado en torno al año 140. Las hipótesis más fiables apuntan a que en ese momento pudo ser destruido por un movimiento sísmico que derrumbó sus estructuras.

En estos momentos, los trabajos que se llevan a cabo en el castro están orientados a la reconstrucción ambiental y a la identificación de los acontecimientos acaecidos en la zona durante los siglos de ocupación. Se trata de buscar respuestas a los modos de vida de esos pobladores y a las relaciones comerciales que mantuvieron con otros pueblos.
Conocer el tipo de sociedad, el medio ambiente, las costumbres y las relaciones que se establecieron después con el pueblo romano son cuestiones relevantes no sólo para el estudio del yacimiento, sino para la arqueología europea.