18 de septiembre de 2001

S.O.S. Lo nuevo de Txomin Badiola
Badiola (Bilbao, 1957) es un investigador infatigable. Primero abandonó la pintura por la escultura, con presupuestos heredados del constructivismo y de Oteiza, para pasar después a explorar las posibilidades de la fotografía y el video.
A través de estos medios presenta una continúa reflexión sobre el significado del arte, la política y la comunicación actual, que sorprenden, como lo hicieran en LM&SP (un hombre de poca moral y algo de persuasión) (1998) con un bombardeo constante de imágenes de la violencia en el País Vasco que cuestionaban los signos de identidad nacionalistas.
Se formó en la escuela de Bellas Artes de Bilbao y tras vivir en la década de los noventa en Londres y Nueva York, en 1998 vuelve a su ciudad natal, en la que actualmente reside y trabaja.

Desde el 11 de septiembre al 13 de octubre de 2001, en la galería Soledad Lorenzo de Madrid presenta sus últimas obras en forma de cuatro pabellones que son los cuatro fragmentos de una misma historia. Mezclando la escultura, el video y la fotografía en estructuras que gozan de movilidad propia, el significado se construye, o “des-construye”, en cada mirada del público.
“SOS”, socorro, es el mensaje primero y último que da la instalación.
Badiola se centra en los problemas expresivos de la escultura y de la construcción de significados en el lenguaje en general.

La presentación de Badiola transmite la sensación de abatimiento e imposibilidad de una comunicación verdadera y que refleja en su introducción escrita: La escultura es un paradigma ya que pretende hacer material un discurso que es imposible de atrapar: “Por encima de todo se trata de subrayar el ideal moderno de totalidad formal mediante la imposibilidad de conseguirlo”, Jameson; los signos que articulan el mensaje son alegorías de lo que realmente se quiere expresar: “La expresión verdadera oculta lo que manifiesta”, Artaud; estos signos además son arbitrarios dependiendo de la lectura del receptor del mensaje: “... es el Otro descentrado quien decide el verdadero significado de lo que hemos dicho”, Zizek; por último la tendencia del hombre a articular su verdad por medio de una mentira, concepto totalmente freudiano: “Hay algo profundamente subversivo en no querer expresar nada”, Debray.

Ambigüedad continua del sin sentido contemporáneo, la imposibilidad de conseguir lo que se quiere y ser consciente de ello.
Un discurso filosófico – psicológico, que finalmente es un grito de angustia ante los problemas del artista actual: la validez o no de los medios creativos en sí mismos y la alineación de la sociedad que le rodea. Una invitación a la reflexión y a “establecer un contacto”.