21 de septiembre de 2001

PUENTE ROMANO
Hace un año, durante las mareas vivas de septiembre, un vecino de la zona encontró en las marismas del rio Bidasoa los restos de un puente romano de madera localizado entre las islas Hiru Kanale y Galera, de Irún.
En febrero, la prueba del carbono 14 confirmó el origen romano de esta infraestructura de roble, datada en un periodo comprendido entre los años 80 y 200 d.C.
Aunque la localización se produjo hace un año, los investigadores de Arkeolan no han podido trabajar sobre los restos hasta esta semana, cuando la bajamar se encuentra en los mínimos del año. El agua ha dejado al descubierto 13 pilotes en cada orilla, los que sustentaban el puente. Están separados unos de otros por una distancia de medio metro, lo que permite aventurar cuáles serían las dimensiones de esta estructura sobre el Bidasoa. Se estima que el puente tenía una anchura de 6,5 metros y una longitud mínima de unos 100 metros.
Los trabajos de investigación de los restos del puente revelan que fue uno de los más importantes de la arquitectura romana en Europa. Hasta ahora, sólo existían referencias de puentes de estas características en el Danubio y el Támesis.

El hallazgo confirma la existencia de un paso estable por los Pirineos y una calzada romana que, procedente de Burdeos, enlazaba con la del Mediterráneo a través Oiasso, nombre con el que se conocía a Irún en la época romana, y de la que aún existen restos en la zona de los lagos de la localidad francesa de Arcachon. Este puente sobre el Bidasoa enlazaba toda una red radial de comunicaciones que confluían en Irún y en Hendaya, y que conectaba con Bayona, París y las principales calzadas romanas de la península. Además, hay constancia de la utilización de esta estructura sobre el río hasta el siglo XV.

restos puente romano