5 de julio de 2001

NEANDERTALES
Situada a medio camino entre Cadanes y Vallobal, en el concejo de Piloña (Asturias), la cueva de Sidrón es ya un referente ineludible en la prehistoria asturiana. Y lo es por muchas razones. Primero, porque ningún otro yacimiento en Asturias ha dado la riqueza de fósiles que ha ofrecido esta gruta y, además, porque esos fósiles pertenecen a una especie ­Neandertal­ muy escasamente documentada en la península Ibérica.

Hasta llegar a Sidrón faltaban en Asturias datos sobre los primeros humanos que poblaron la región durante el Paleolítico Medio. Se sabía que utilizaron, sobre todo, útiles de piedra ­bifaces, raederas, hendidores, puntas de lasca­, que eran cazadores de grandes piezas, entre ellas elefantes, rinocerontes, etcétera, pero poco más se conoce de una especie que desapareció de la faz de la Tierra para dejar paso, hace 35.000 años, al hombre moderno.

Todo en la cueva de Sidrón parece corroborar las primeras impresiones de los científicos. La actual campaña de excavaciones, que dirigen estos días en la gruta los profesores Javier Fortea y Marco de la Rasilla, sigue arrojando luz sobre un pasado que poco a poco va mostrando su cara más oculta. Los resultados no son sorprendentes pero sí son lo suficientemente explícitos como para poder afirmar ya con seguridad que los restos hallados en la cueva pertenecen a individuos de la especie Neandertal. Eso era lo que se venía presumiendo y lo que ahora atestiguan los nuevos fósiles hallados en su contexto: dientes, falanges, trozos de cráneo y fragmentos de distintas partes del esqueleto.

Los trabajos actuales están dirigidos a acotar el lugar de actuación y a profundizar en los cortes estratigráficos para obtener una mayor secuencia y contar con más elementos de datación. Todo este proceso se está realizando en la llamada galería del osario, que es donde aparecieron los primeros fósiles y donde el año pasado ya comenzaron las excavaciones que permitieron obtener más de cien pequeños fragmentos de huesos humanos.

Esa misma dinámica continúa en esta campaña. Hasta ahora las catas abiertas han permitido establecer ya el nivel III de la gruta, es decir, el que coincide con la industria Musteriense en el ámbito cultural del hombre de Neandertal. ¿Qué supone este avance? Que el hallazgo de fósiles humanos en su emplazamiento original, junto con los utensilios de piedra utilizados en ese momento, permite datar con mayor precisión el momento en el que vivieron los individuos que habitaron la cueva.
Ese momento parece que se inscribe dentro del Paleolítico Medio, un período en el que se desarrolla una fase cultural conocida como Musteriense, para el que los historiadores establecen una cronología que se iniciaría hace más de 200.000 años y que acaba hace 35.000.

Se trata de un tramo cronológico, caracterizado por una industria lítica de utensilios muy toscos: hendidores, raederas, raspadores, puntas Levallois, etcétera, que coincide con el de la presencia del hombre de Neandertal y Preneandertal en Europa. Muestras de estos utensilios han sido halladas estos días en la campaña arqueológica de Sidrón. Se trataría claramente de materiales musterienses que están evidenciando, como ya lo hicieran anteriormente los exámenes antropológicos, que estamos ante un yacimiento que fue habitado por el hombre de Neandertal.

Los arqueólogos han planteado la excavación de este verano profundizando en el fondo de la galería hacía una posible salida de la cueva que, en la actualidad, se encuentra cegada. Será un trabajo largo, que no podrá concluirse en esta campaña pero que ya ha dado algunas muestras de interés. En la excavación que se lleva a cabo en ese espacio han salido algunos restos óseos y líticos, además de una vértebra perteneciente a un animal de gran tamaño.

La actual campaña está planteada para responder a tres preguntas, que los profesores consideran básicas: cuáles son las características antropológicas de los fósiles, cómo llegaron allí y qué relación guardan con los materiales líticos y paleontológicos. Por el momento se puede decir, a partir de los nuevos restos óseos encontrados, que los habitantes de Sidrón utilizaban una tecnología lítica característica del hombre de Neandertal. Ahora quedan otros interrogantes por responder y en ellos están trabajando.

Los arqueólogos se muestran remisos a adelantar tesis y prefieren esperar a concluir la campaña y contrastar todos los datos antes de pronunciarse sobre cuestiones más concretas. Son conscientes de que aún están al principio de una investigación que puede durar años antes de ofrecer todas las claves de los episodios que allí transcurrieron. En cualquier caso, el hallazgo de Sidrón es para los historiadores un hecho especialmente relevante, ya que hasta ahora los yacimientos del Paleolítico Medio nunca habían ofrecido restos humanos en Asturias.