2 de julio de 2001

MAILLOL
¿Aristide Maillol, pintor? "Femme à l'ombrelle", en el Musée d'Orsay, es uno de los testimonios de que este escultor catalán (1861-1944) también pintó.
Lo hizo "hasta los 40 años, cuando comienza con la escultura, y pasados los 70, cuando yo empiezo a posar para él", precisa Dina Vierny, modelo de Maillol y Matisse, química, galerista, musa y creadora en 1995 del Musée Maillol de París, un proyecto único, por privado, en el panorama francés. Gracias a ella, la muestra "Maillol Peintre" reúne por primera vez, entre óleos y dibujos, más de 80 obras.
En mayo pasado, Vierny protagonizó la primavera londinense con la muestra de 21 esculturas de Maillol en la Marlborough. Ahora centraliza, en París, cuadros y dibujos "prestados por Orsay, Petit Palais y otros museos franceses, y que, junto a los del Kröller Müller, la Carlsberg Glyptoteck, el Stedeljik de Amsterdam y los de colecciones privadas francesas y norteamericanas, me permiten revelar al Maillol pintor". Sobre todo al Maillol que, a través del cuerpo muy terrenal de Dina, "inventará una pintura de escultor, de cuerpos estructurados, de carnes prietas y coloreadas", según Bertrand Lorquin, comisario de la exposición.

Admirador de Gauguin, "eso le llevó al japonesismo y el rechazo de la perspectiva", y del arte ornamental de Puvis de Chavanne, el joven Maillol "a los 16 años consiguió permiso para viajar a París, venciendo el temor de su familia, vinateros arruinados por la filoxera, hacia el medio artístico". Ya en París, rebelde al academicismo y al realismo, Maillol digiere influencias y desde un autorretrato de 1884 -el sombrero hasta las cejas, la barba cerrada, la mirada obstinada: el payés puede con el estudiante-, hasta los retratos de la familia Faraill, los paisajes, naturalezas muertas y tapices ("esa técnica es el estadio superior de la pintura"), practica sus ideas. Es decir, "las que federaron a los 'nabis' en torno a Gauguin. Maillol, junto con sus amigos Bonnard, Vuillard, Valloton, retoma el carácter sagrado de la pintura, rompe con el impresionismo".
Vierny recuerda una visita de Bonnard en Banyuls. Maillol le muestra sus últimos óleos y le pregunta: "¿Cree que progreso?". Tenía 82 años.