15 de junio de 2001

CORDOBA OMEYA
Hace algunas semanas era noticia la inauguración de la exposición "El esplendor de los Omeya cordobeses"; para que no se quede perdida en la inmensidad de las noticias pasadas vamos a rendirle justo homenaje.
La idea impulsora de la muestra es conocer las artes, la filosofía y la vida intelectual que floreció en la Córdoba Omeya durante los siglos VIII al XI y a conocer la historia y la vida de la dinastía Omeya de Damasco.
Los distintos restos expuestos se encuentran repartidos entre dos de las instalaciones que componen la antigua ciudad árabe del siglo X: el Edificio Basilical Superior, en el que se puede ver una representación de la arquitectura omeya, y el Salón Rico, en el que se hallan ejemplos de la decoración de la cultura andalusí.
El recorrido expositivo se inicia con los primeros materiales omeyas y abbasíes, pasa por la época del emirato (desde el 756 hasta la
autoproclamación de Abderramán III) y concluye con el periodo califal (hasta el año 1031).

Los primeros capiteles islámicos de la Península Ibérica, uno de ellos mandado labrar por Abderramán II para un edificio religioso, celosías de yeso procedentes del Museo Nacional de Damasco (Siria), las primeras basas islámicas decoradas y una selección de pilas de la época califal son algunas de las joyas que pueden verse en el Edificio Basilical Superior.

El Salón Rico alberga varios objetos representativos del arte suntuario del Califato, el Emirato y de Oriente, entre ellos dos cervatillos, uno procedente de Qatar y otro del Museo Arqueológico de Córdoba, varias muestras de la cerámica de la época omeya y abbasí, como platos con decoración de goterones, tinteros, jarros y pebeteros, así como tres aguamaniles en forma de pavón, una selección de monedas, joyas y cristales de roca hechos en Egipto.